Se reconoce como un ser social, actuando responsablemente en el medio familiar, social y cultural.
Tiene capacidad analítica y crítica que le permite seleccionar todo aquello que contribuya a su mejoramiento personal y social, así como mantiene una actitud respetuosa frente a la moral y a los derechos humanos.
Logra superar sus inclinaciones egoístas y es capaz de darse al servicio de los demás.
Se empeña en aprovechar su permanencia en el colegio para formarse y prepararse pensando en el presente y en el futuro.
Es una persona respetuosa de las instituciones y sus símbolos.
Respetuoso de los principios religiosos en los que se basa la institución.